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lunes, 20 de octubre de 2014

¿Qué hacer con ese compañero que habla fuerte por teléfono?

Las oficinas, por lo general, tienen espacios reducidos o, aunque sean espaciosas, se comparten entre muchas personas. También hay otras que se dividen con pequeñas separaciones o sólo cuentan con escritorios, lo que muchas veces no permite tener una gran privacidad, dejando al descubierto todas las conversaciones.

Este sistema de trabajo, en ocasiones, significa escuchar música que no se quiere, conversaciones ajenas y ruidos molestos de los demás. Por eso, una de las mejores opciones para no molestar a los demás es usar auriculares o emplear salas en las que se pueda mantener una conversación sin interrumpir a los demás.

Sin embargo, nunca falta el compañero que habla exageradamente fuerte por teléfono en horario de trabajo, y al que ni siquiera con auriculares, se puede evitar escuchar; de forma que obliga a los demás a oír todo lo que comenta. Pero lo más desagradable no es lo que dice, sino el tono que utiliza al hacerlo: alto, claro y extremadamente invasivo.

Se entiende que, en la oficina, como en cualquier otro lugar, existen diversas creencias, costumbres y comportamientos, pero el respeto y la tolerancia son dos cuestiones fundamentales que deben estar siempre presentes en toda convivencia, pues de otra manera es imposible mantener buenas relaciones interpersonales.

En estas situaciones el sentido común debe imperar, ya que compartimos un lugar cerrado destinado al trabajo y debemos entender que nuestros compañeros están concentrados desarrollando sus labores. Sin embargo, existen personas que insisten en hablar fuerte por teléfono, y no les importa si interrumpen la concentración de los compañeros. Pero, ¿por qué actúan de esta manera?, expertos señalan que existen personas más bulliciosas que otras debido a los rasgos de su personalidad y que les impiden ajustarse a estos ambientes.

La psiquiatra Gema Cabrera señala: “El interrumpir el trabajo del otro, más que por falta de modales, es porque a veces somos tan egocéntricos que no vemos a la otra persona y por ende, no tenemos en cuenta sus necesidades”.

Este tipo de conductas no sólo afecta a los compañeros, también la imagen y la profesionalidad de una persona, lo que se traduce, en no respetar el entorno ni mucho menos ser empático con él.

Por todo ello es necesario fomentar el respeto en todos los lugares de trabajo, ya que  es un valor fundamental para hacer posible las buenas relaciones interpersonales y la comunicación eficaz.

¿Qué hacer?

1. El primer paso es hablar con la persona ruidosa, claramente con respeto y  explicando cómo afecta a los demás.
2. Escoger un lugar para realizar las llamadas telefónicas de larga duración o personales, alejándose del resto, y así poder tratar los asuntos en un lugar más aislado.
3. Un buen recurso, es tomarlo con un poco de humor, pasar cerca y decirle lo que debe responder a la persona que le está llamando. Esto siempre ayudará a que el ambiente sea distendido.

Mantener un buen ambiente de trabajo es tarea de todos, y una de las cosas más importantes es no molestar al resto”.

lunes, 7 de abril de 2014

El paraíso de los mediocres


 

Sucede en todos los países del mundo.         Desde hace siglos, quizás desde siempre.

Se trata de un mal que se ha extendido como una infección y que aqueja a todas las sociedades: el mundo está gobernado por los “peores”.

Las personas con menos escrúpulos y menor empatía hacia los demás acostumbran a alzarse con los puestos de poder.

No se trata de una oscura conspiración: sigue las mecánicas lógicas de funcionamiento del propio Sistema, basado en la más desenfrenada competitividad y en el darwinismo social.

Solo los que compiten mejor, es decir, los que albergan menos barreras morales y emocionales a la hora de actuar en su propio beneficio alcanzan los puestos dirigentes.

Es algo que sucede constante e invariablemente en las grandes estructuras jerarquizadas, como por ejemplo las corporaciones transnacionales y sobretodo, en los partidos políticos, máximo exponente de estas mecánicas de ascenso social.

Es así, no seamos ingenuos: el mayor capital de un político no radica en su capacidad de gestión ni en la pureza de su ideología, sino en su habilidad a la hora de conspirar, crear alianzas, corromper y llegado el caso, traicionar a quien sea necesario con el fin de alcanzar el poder.


Éste es el lado oscuro del talento político.

Pero evidentemente, estas habilidades “oscuras”, deben venir acompañadas de un alto nivel de formación, don de gentes, carisma, capacidad oratoria e interpretativa y un perfecto dominio de la escena mediática, competencias todas ellas indispensables a la hora de embaucar a las masas y a la hora de dignificar la imagen del partido político al que representan y a los votantes que depositan su confianza sobre ellos. Estas son las habilidades que representan el lado brillante del talento político.

Así pues y resumiendo, un político actual debe estar dotado de ambos tipos de talento si quiere convertirse en un gran líder.


Así sucede en casi todos los países del mundo.

Excepto en un pequeño rincón, un territorio mágico de cuento y ensueño, una tierra legendaria en la cual solo hace falta el talento oscuro a la hora de gobernar. Y no solo eso, en este lugar “maravilloso”, con sus propias reglas de funcionamiento, el mediocre, el estulto, el ridículo y el incapacitado parte con ventaja en su carrera hacia el poder.

A estas alturas ya lo habréis adivinado: ese lugar se llama ESPAÑA.

Solo hace falta mirar a sus gobernantes a lo largo de los últimos 100 años. Es difícil encontrar una colección de personajes más mediocres e incapacitados que los que han gobernado nuestro país en los últimos decenios.


Líderes sin carisma, sin estudios de nivel, ni talentos destacables; incapaces de hablar otro idioma que no sea el castellano sin correr el riesgo de caer en el más lamentable de los ridículos; politicuchos del tres al cuarto con una oratoria vulgar y que apenas dominan los rudimentos más básicos del que debería ser su oficio; personajillos lamentables que no saben ser ni estar y que no merecen ni la más breve reseña en los libros de historia.


En cualquier otro país la suya seria una existencia anodina y gris, imperceptible para el devenir del país, engullidos por la marea humana y disuelta su nula personalidad en el ácido de las masas. Pero sin embargo, en España, llegan a presidentes del gobierno.

Y algunos de ellos, incluso después de haber mostrado innegables síntomas de enfermedad mental, llegan a ser reelegidos.

Y no es algo que se circunscriba a las últimas décadas.
Ahí está el indignante ejemplo del dictador Francisco Franco que llegó a gobernar durante 40 años.

Es difícil hallar a un sujeto más incapacitado en todos los aspectos de la vida de un hombre, a un personaje más ridículo y deforme: con su voz aflautada, sus poses amaneradas, su nula marcialidad y su supina ignorancia, llevada al extremo.

Compararlo con otros líderes contemporáneos a él resulta incluso grotesco, más allá de las ideologías políticas que éstos profesaran y de las atrocidades que cometieran: Roosevelt, Churchill, Mussolini, Stalin o Hitler, personajes todos ellos de primera línea, con auténtico magnetismo, carisma y talento, incluso para ejercer el mal absoluto.



Y este contraste entre la insultante mediocridad de los líderes españoles y el carisma y capacidad de los líderes de los demás países se repite incesantemente, una y otra vez, sin apenas excepciones significativas.


Ahí tenemos el ejemplo vivo del actual presidente español, un hombrecillo acomplejado, estólido y sin personalidad que se oculta tras pantallas de plasma, con el fin de no evidenciar su incapacidad intelectual ante la posible pregunta incómoda de un periodista.




Y en contraste con él, François Hollande, el Presidente de la República Francesa, quizás el líder francés menos carismático y capacitado de las últimas décadas y que sin embargo afronta las más largas e incómodas ruedas de prensa, en vivo y en directo, demostrando con ello el dominio de las nociones más básicas de su oficio como político.

¿Qué sucede pues en España? ¿Qué extraños mecanismos llevan al poder a los mediocres y a los necios?
¿Es algo casual, se trata de una gran conspiración o es el reflejo de la degeneración psicológica de toda una sociedad?

No hace falta ser demasiado observador para ver que se trata de la tercera opción.


La recompensa del mediocre

Por alguna razón, digna de un análisis profundo, la sociedad española tiende, por naturaleza, a premiar al bruto, al cretino, al zafio y ante todo, al que hace bandera y exhibición de la más absoluta ignorancia.

Debe ser la única sociedad del mundo occidental que recompensa y celebra la estulticia ajena y la eleva a la categoría de virtud o gracia nacional.

Las televisiones están repletas de lamentables ejemplos de ello: es difícil encontrar en otro país tal cantidad de “frikis”, majaderos, sinvergüenzas, timadores de baja estofa y botarates ganándose generosamente la vida gracias a su deformidad psicológica.


Pero esta celebración de la ignorancia y la incapacidad no se circunscribe a los “frikis” televisivos.
Las constantes e innumerables muestras de incompetencia de dirigentes y mandatarios, lejos de provocar oleadas de indignación que deriven en ceses de sus cargos, acaban convirtiéndose en motivo para el chascarrillo y la bromita fácil.

Entra aquí en funcionamiento el subterfugio del “sentido del humor español”, como excusa perfecta para justificar la inacción.


Toda indignación deriva así en risitas bajo el ostentoso lema de que “sabemos reírnos de nosotros mismos”, hasta el punto de convertir la lógica rabia inicial hacia el estafador en un entrañable sentimiento de proximidad y comprensión hacia él.


Es decir, a base de humor y chistes, en España se acaba premiando al incapacitado e incluso se hace gala de ello, como si fuera motivo de orgullo nacional.

Y llegados aquí, la pregunta que todos deberíamos hacernos es:


¿POR QUÉ EN ESPAÑA SE PREMIA LA MEDIOCRIDAD Y LA ESTUPIDEZ?

Y la respuesta no puede ser más desalentadora: se debe a que gran cantidad de españoles padecen un grave problema de indignidad personal, cuyas raíces son culturales. Nos explicamos.

La identidad de cualquier persona se conforma en base a una serie de factores tanto personales como externos:
  • Los personales, proceden de las propias características innatas y de las vivencias interiores de cada uno.
  • Los externos proceden de nuestro entorno familiar, social y cultural.
Podríamos decir que, a grandes rasgos, todos tenemos una parte de nuestra personalidad propia e individual y otra parte procedente del influjo cultural y étnico en el que hemos crecido.

Esto es lo que, por ejemplo, “diferencia a un Alemán de un Español” y da pie a todo tipo de tópicos identitarios, que a pesar de ser tremendamente inexactos e injustos en la mayoría de los casos, innegablemente reflejan ciertas tendencias que acaban moldeando la conducta de los individuos de cada lugar. Es lo que podríamos calificar como nuestro “ADN cultural”.

Y por lo visto, el “ADN cultural” español lleva incorporada la promoción de la indignidad personal y el envilecimiento voluntario. Dicho en otras palabras, el español tiende a rebajarse como individuo, hasta tener una visión deformada de sí mismo y de los demás.

Una cuestión de esfuerzo

Sean cuales sean las raíces culturales concretas del problema y sus orígenes, la gran diferencia entre vivir teniendo dignidad y vivir sin tenerla, radica en el esfuerzo que el individuo debe dedicar a su propia construcción personal.

Tener dignidad y decencia implica una lucha vital constante, pues el individuo digno debe esforzarse para estar a la altura de la visión que tiene de sí mismo y eso significa no dejarse pisotear por nada ni por nadie y defender sus derechos individuales contra viento y marea, cada segundo de su existencia y hasta el fin de sus días.


La dignidad y la decencia son contratos que uno hace consigo mismo con el fin de elevarse como ser humano y exigen las más altas cotas de autoexigencia y responsabilidad ante el juez más implacable de todos: la propia conciencia.

Por esta razón, y aunque parezca increíble, no tener dignidad personal resulta mucho más cómodo y confortable a la hora de vivir, pues aceptar la propia bajeza como algo natural, inherente e inevitable, implica no tener que esforzarse en absoluto ante uno mismo.

Éste es el resorte clave sobre el que se asienta todo este perverso mecanismo mental, que por razones culturales, infecta la mente de demasiados españoles.


Consecuencias a escala social

Evidentemente, cuando alguien cae en estas mecánicas de funcionamiento a escala psicológica profunda, lo último que quiere ver ante sí es a alguien con dignidad, luchando por mantenerla en alto, pues pone de relieve su propia vileza.

Así es como, gran cantidad de españoles, aquejados como están por este mal, tienden a celebrar la vulgaridad, la zafiedad y la idiotez de los más variopintos personajes, pues en el fondo se identifican con ellos, y al premiarlos por sus actitudes, de alguna manera recompensan con ello su propia bajeza y alivian así el resquemor que les produce su propia indignidad.



Y así, siguiendo estas dinámicas de identificación y reflejo en el indecente, en el obtuso, en el ignorante y en el que no se autoexige, en España acaban alcanzando el poder los personajes mas mediocres y torpes, rebajando con ello la dignidad del propio país como tal y reforzando y retroalimentando el propio envilecimiento voluntario de sus habitantes.

Se trata pues, de un mecanismo psicológico de raíz cultural, instalado en la mente de muchos ciudadanos españoles que, en base a lógicas bien simples, consigue deformar la conducta de toda una sociedad.

Así nace el deporte nacional

Pero aquí no terminan los desgraciados efectos que provoca esta terrible tara cultural. Las consecuencias son aún mucho peores. Pues no solo se premia la estupidez y la exhibición impúdica de la ignorancia. Lo peor es que se genera una tendencia que castiga al digno, al decente, al capacitado, al inteligente y al talentoso. Y lo hace a través del llamado “deporte nacional español”: la envidia.


Pero no se trata de la envidia relacionada con las posesiones materiales o físicas de las demás personas, sino de la auténtica envidia, la envidia profunda, la que tiene que ver con la esencia humana de los demás.

No es la envidia a “lo que tienen” los otros, sino a “lo que son”.

Y este tipo de envidia profunda, tan honda que es casi a “nivel espiritual”, solo puede nacer de alguien con un ínfimo nivel de dignidad personal y conciencia de sí mismo, tan incapaz de aceptar sus propios defectos, que intenta eliminar las virtudes de las personas que ponen de relieve su propia bajeza.

Y la sociedad española está especialmente aquejada por este mal.

La adoración al déspota

Pero se produce aún un efecto colateral adicional, que solo sirve para empeorar aún más las mecánicas sociales del país.

Y es que en su afán por mantenerse vivo, el sentimiento de indignidad eleva a los altares al orgulloso y al prepotente, es decir, al que aquejado por el mismo mal de la indignidad personal, necesita humillar a los demás con el fin de elevarse a sí mismo. La sociedad española tiende por naturaleza a respetar y admirar este tipo de actitudes.

Ahí tenemos varios ejemplos mediáticos, aunque anecdóticos: los Mourinhos, los Ristos Mejides o los Chicotes, todos ellos con una característica en común: la más descarnada falta de respeto, que la masa indigna califica hipócritamente como “sinceridad sin tapujos”.


¿Habrían alcanzado tales niveles de popularidad mediática estos personajillos si trataran con consideración y cortesía a las demás personas? Seguro que no.

El desprecio y el desdén que exhiben son la garantía de su éxito, pues sus invectivas hacia los demás son el reflejo del castigo y el desprecio que los propios indignos anhelan recibir en sí mismos.

Es un puro acto de sadomasoquismo y rendición servil a la autoridad despótica, al “líder fuerte que castiga”. 

La base de todo fascismo.

Tras ello se oculta, de nuevo, ese mecanismo necesario de retroalimentación, propio del sentimiento de indignidad: nada mejor para rebajarse a uno mismo que ser menospreciado y vilipendiado sin piedad por alguien tan indecente que necesite hacerlo con el objetivo de sentirse superior y ocultar su propia vileza.

El indigno, así, se ve reflejado e identificado no solo con la víctima del menosprecio, sino con el ejecutor del abuso. Una doble forma de reforzar el mecanismo psicológico.

La verdad es que duele aceptarlo.

Pero estas dinámicas profundas a escala psicológica son las que hacen de España el país que es en la actualidad y no el que podría haber sido. Las pruebas están ahí y así lo estamos pagando todos.

Muchos autodenominados “patriotas” se llenan la boca de Españas, constituciones, himnos, toritos, banderitas, coronas y otras payasadas de tienda de souvenirs.


Quizás el primer paso que debería dar un “patriota” de verdad es recuperar su dignidad personal como individuo, no a través de la pose orgullosa, rancia y cerril tan propia de éstas tierras, sino recuperando la conciencia de lo que uno mismo es en esencia, como persona.

¿Qué “patria” surgiría en una sociedad formada por individuos así?
Seguro que no sería una gobernada por mediocres.

lunes, 3 de marzo de 2014

¿Sabes cómo trabajar el Networking?


Construir una red de contactos adecuada te puede ayudar a marcar una gran diferencia a la hora de buscar empleo, pues no basta con contar con gente conocida, es necesario profundizar las relaciones mediante actividades y eventos fuera del trabajo.


El networking es un recurso que permite generar contactos profesionales relacionados con el sector en el que te mueves; esto se puede hacer en una feria, en un congreso o en cualquier tipo de evento relacionado con tu ámbito profesional.

¿Has pensado alguna vez que las personas que has conocido a lo largo de tu vida te pueden servir para encontrar o cambiar de trabajo? Una gran estrategia para hacer negocios o para buscar empleo es construir lazos con personas de tu entorno profesional.

Pero esto no es una tarea fácil, ni tampoco se logra de la noche a la mañana, es necesario que te des a conocer a los demás, ganarte la confianza de ellos y ser creíble profesionalmente, esto permitirá abrir tus posibilidades laborales, ya que las personas que te conozcan podrán dar una buena referencia de ti.

Algunos expertos estiman que la mayoría de las personas obtienen sus puestos mediante la creación de redes, mientras que un 70% de los cambios de puestos se atribuye a esto.

Las redes sociales han facilitado generar redes de contactos profesionales, ya que permiten estar en contacto con personas de tu sector. Linkedin es un buen ejemplo. Pero, se recomienda trabajar las relaciones no sólo a través de las plataformas que facilita Internet, es importante mezclar la tecnología con la interacción presencial.

La Comunidad Laboral Trabajando.com – Universia te ofrece algunos consejos para hacer un buen networking:

1. Valora a cada profesional que conozcas: mantener las redes de contacto es fundamental. No te centres sólo en personas de tu área. Recuerda que este mundo es pequeño y cada persona es un eslabón importante en la cadena de contactos. No hagas diferencias entre los profesionales, independientemente del rol o cargo que tengan.

2. Aprende a escuchar: es interesante que aprendas a escuchar a los demás, esto ayudará a que la comunicación fluya de mejor manera y te permitirá crear vínculos con aquellas personas importantes en las redes de contactos. 
3. Sé generoso con tus conocimientos: de cada profesional siempre aprenderás algo nuevo, al mismo tiempo, ellos aprenderán de ti, por lo mismo, no seas egoísta con todo lo que has aprendido, es importante compartir conocimiento y experiencia. 
4. Mantén contacto con compañeros de universidad: habitualmente las personas pierden el rastro de sus compañeros, y tiempo después se enteran de lo bien que les ha ido. Crear reuniones de manera periódica y mantener comunicación a través de las redes sociales ayudará a mantener a través del tiempo los lazos de amistad.

Javier Caparrós, director general de Trabajando.com España, señala: “El objetivo principal del networking es trabajar las relaciones para que las personas te conozcan por tus habilidades y conocimientos. Así, las personas te tendrán presente en caso de presentarse alguna oportunidad laboral”.

lunes, 26 de agosto de 2013

Cosas que hace diez años jamás imaginamos que nos pasarían


Hagan un ejercicio mental: imaginen que estamos en 2003 y que alguien del futuro nos contara estas cosas que pongo aquí.

¿Le creeríamos? No. Le tomaríamos por loco.

Hablo de cosas que nos han afectado a todos y que jamás soñamos (ni temimos) que podrían suceder.

Por ejemplo:

-La televisión dejará de ser la plataforma preferida para ver videos y películas: será internet. (YouTube nació en 2005).

-Llamar por teléfono y enviar mensajes por móvil será gratis. (Line es de 2012 y WhatsApp de 2009)

-Comunicarse por videoconferencia estará al alcance de todos y será gratis. (Skype es de 2003).

-Leeremos libros y periódicos en en pantallas digitales. (iPad, iPhone y los libros electrónicos se popularizaron a partir de 2007).

-Los coches aparcarán solos y frenarán solos.

-Las cajas de ahorro desaparecerán.

-El paro llegará al 27% de la població
n y afectará a más de 6 millones de personas. (En 2003, fue del 11% y bajando).

-Los pensionistas
pagarán por los medicamentos.

-El IVA de los pañales llegará al 21%.

-La administraciones públicas despedirán a más de 200.000 personas.

-Las huelgas generales convocadas por los sindicatos en plena crisis apenas tendrán seguidores.

-España rozará la bancarrota. (Verano del 2012, prima de riesgo, y todo eso).

-Comprar un piso será el mayor error que puede cometer una familia.

-Miles de jóvenes emigrarán a Latinoamérica, Europa y a donde sea.

-Ganar mil euros al mes será un sueño. (¿Recuerdan cómo se tachaba a los mileuristas?)

-La partícula de Dios existe: ya sabemos por que las cosas tienen masa. (El Bosón de Higgs).

-España ganará la Copa del Mundo de Fútbol y dos Eurocopas. (Este sería el más difícil de creer).

lunes, 15 de julio de 2013

Pérez-Reverte: "El presidente se esconde como una rata y sus sicarios son corruptos"

El escritor incluye en su ácida crítica a "la presunta oposición"

El escritor Arturo Pérez-Reverte tiene una especie de 'idilio' con Twitter los domingos en la tarde y este 7 de julio de 2013, no ha sido una excepción.

La diferencia es que en esta ocasión no lo hace desde una mesa del bar de Lola, sino desde la costa o quizá desde la cubierta de su barco, porque da a entender que ha interrumpido por unos momentos sus vacaciones para saludar a su parroquia tuitera.

Pérez-Reverte, que antes de convertirse en el novelista español de más exito y entrar en en la Academia de la Lengua, ejerció muchos años de reportero audaz, reflexiona y debate esta vez sobre uno de sus temas favoritos: los políticos españoles.

En una intervención más concisa de las que acostumbra a realizar, Reverte confiesa llevar "días sin periódicos, ni radio, ni tele, ni nada", en una terapia vacacional que califica de "purga mental, de salud, higiénica".


Reverte incluye en ácida crítica a "la presunta oposición":

"Tuvieron tiempo para hacernos federales, nitarios, republicanos o lo que fuera. Hasta para hacernos decentes. Y nos hicieron una piltrafa. Y estos de ahora lo están rematando en todos los sentidos. Hasta en el único analgésico: palabra Cultura, que tanto ignoran y desprecian".

martes, 18 de junio de 2013

Más de 30.000 universitarios al borde de la expulsión por impago

La subida de tasas académicas y la restricción de las becas acorralan a los universitarios en plena crisis.

Al menos 30.000 estudiantes universitarios (un 2,3% del total) corren riesgo de ser expulsados de los campus españoles por no poder pagar las matrículas. Esta es otra de las consecuencias de la crisis y los recortes. Las universidades han perdido más de 1.240 millones de euros desde 2008 y en paralelo han aumentado las tasas —hasta 540 euros más de media en primera matrícula—, y se han concedido menos becas al endurecerse los requisitos académicos —del 5,5 de nota media ahora se pide un 6,5—. Y ello en un momento en que la crisis se está cebando con muchos hogares y más estudiantes necesitan ayuda para poder estudiar. Este jueves los vicerrectores de estudiantes de los campus españoles se reunirán en Madrid con los impagos como plato fuerte, aunque muchas universidades ya han buscado soluciones eventuales para este curso. El Ministerio de Educación, por su parte, no tiene previsto un encuentro con los rectores para tratar el asunto.

La cifra de alumnos morosos todavía no es definitiva. Los 30.000 forman parte de la radiografía de este momento, pero los números pueden variar a la baja —algunos podrían pagar in extremis a final de curso para evitar la anulación de su expediente y no tirar por la borda el esfuerzo de meses— pero también al alza: algunas universidades no han incluido todavía en sus estadísticas a los estudiantes a los que se les ha denegado la beca (en Cataluña todavía se están resolviendo las últimas). Esta es una de las causas que pueden disparar aún más la morosidad. Solo unos ejemplos: en la Universidad de Sevilla un 15% más de los alumnos se han quedado sin beca (13.000), en Cataluña las denegaciones han crecido un 20%, mientras en Salamanca han pasado del 38% al 45% (5.853 estudiantes).

Sea como sea, la cifra de 30.000 estudiantes universitarios —resultado del conteo hecho por EL PAÍS a partir de los datos facilitados por todos los campus públicos, a excepción de algunos centros pequeños, donde el plazo de pago no ha finalizado— pone de relieve una nueva problemática que amenaza con agravarse con la reforma de las becas anunciadas por el Gobierno, que puede dejar a muchos más estudiantes sin ayudas.

El caso más gráfico es el de la Universidad Nacional a Distancia (UNED) con 10.500 impagos entre alumnos que no solicitaron beca. “El porcentaje de morosos no ha variado aún respecto al año pasado, pero ahora nos van a llover los casos de gente que no puede hacer frente a las tasas”, cuenta Álvaro Jarillo, vicerrector de Estudiantes. Solo 10.402 de los 32.000 estudiantes que pidieron beca la han obtenido, frente a los casi 15.000 del pasado curso, un 31% menos.

miércoles, 5 de junio de 2013

Los mejores estudiantes niegan el saludo a Wert en protesta por su reforma


* Los estudiantes protestan por el proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) y reivindican el papel de la escuela pública.
* El ministro obvia las críticas en su discurso y apuesta por mantener la excelencia en las universidades.

Hasta doce estudiantes galardonados con los Premios nacionales fin de carrera han negado el saludo este martes al ministro de Educación, José Ignacio Wert. Wert ha sido el encargado de entregar las distinciones en el Auditorio Nacional, junto a la secretaria de Estado de Formación Profesional, Montserrat Gomendio; y el secretario general de Universidades, Federico Morán.


Entre el público se han podido ver numerosas camisetas de la marea verde, el movimiento ciudadano en defensa de la escuela pública frente a los recortes en educación y el proyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 17 de mayo. Tres de los premiados han subido al escenario con la prenda reivindicativa y una cuarta persona se ha dirigido al público para reclamar "una educación libre y para todos", momento en el que ha sido ovacionada por los presentes.

"No podemos permitir que la escuela quede relegada a la nada", ha dicho a los medios Julia Iriarte, una de las premiadas. Iriarte ha añadido que defiende aquello en lo que cree y que ha negado el saludo a las autoridades porque considera "lo que están haciendo" con la educación pública "una falta de respeto".

En el acto se han entregado un total de 129 galardones. En el discurso leído por uno de los estudiantes, Abraham Laguna Cubero, se ha reclamado el apoyo de las autoridades a la calidad en la enseñanza. "Apoyad la investigación, la innovación, el entendimiento, la colaboración empresa-universidad y, en definitiva, la calidad. No se puede desaprovechar la oportunidad de dar un salto en la calidad", ha dicho.

El ministro Wert, que ha intervenido para cerrar el acto, se ha centrado en la excelencia de los premiados para destacar que se debe a la "perseverancia" y poner el acento en que la equidad es "la igualdad de oportunidades en el acceso", no la uniformidad de los resultados.

En su opinión, las universidades han sabido "gestionar bien" la "tensión" que ha supuesto el incremento del alumnado y deben ahora "mantener una importante tensión de la excelencia". "Queda mucho camino por recorrer y tiene que ver con la ambición por las metas", ha añadido.

No es la primera ocasión en la que se producen protestas contra el ministro José Ignacio Wert y contra su proyecto de reforma educativa. En las próximas semanas, la Plataforma por la escuela pública, integrada en la marea verde, realizará diversas acciones de protesta, como el envío masivo de cartas al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, encierros en centros educativos y manifestaciones en numerosos puntos de España.