jueves, 14 de octubre de 2010

¿Aumentar el salario mínimo puede reducir el desempleo?

Durante décadas se ha sostenido que aumentar el salario mínimo es perjudicial para el empleo porque, según la ley de la oferta y la demanda, un salario más alto contrae la demanda de trabajo. Se dice además que la solución de la crisis pasa por reducir los salarios.. y aumentar más el desempleo. Sin embargo, una investigación realizada por Arindrajit Dube, economista especializado en Economía del Trabajo y profesor de la Universidad de Massashussets, ha constatado que el aumento sectorial del salario mínimo no reduce puestos de trabajo como predice la teoría convencional.

Dube ha investigado el tema durante 20 años en distintas regiones de Estados Unidos, y si al principio despertó críticas entre los economistas, su larga investigación ha demostrado que el aumento del salario mínimo no sólo es bueno para el empleo sino también para el consumo. Dado que gran parte del empleo en el salario mínimo está en el sector servicios, aumentar el salario permite retener a los trabajadores y con ello aumentar su productividad. Un aumento del salario mínino de un 4% – 7% tiene impacto en el consumo. en la mejora del empleo y en la estabilidad de la economía.


Hace un par de años, y cuando la crisis comenzaba, la Unión Europea propuso aumentar el salario mínimo para evitar una caída en la demanda que destruyera puestos de trabajo. En parte de este artículo Así se hunde la economía mundial discutimos este tema que finalmente no llegó a nada dado la UE hechó pie atrás. Ahora, ha sido el gobierno alemán quien indirectamente ha comenzado a elevar los salarios sin consultar a la UE.

Como señala el ministro de Economía de Alemania, el liberal Rainer Brüderle, el gobierno ha propuesto fuertes subidas salariales para impulsar la recuperación económica y el despegue de la industria germana. Este plan es lo que está convirtiendo a Alemania “en la locomotora coyuntural de Europa”. De acuerdo a Brüderle, sostener el ‘boom’ de la economía alemana requiere subidas salariales en la clase trabajadora, y así lo explicita en esta entrevista con el diario Hamburger Abendblatt, subrayando que son las patronales y los sindicatos los que deben negociar los convenios sin la intervención del Estado.

Brüderle pone como ejemplo el reciente acuerdo alcanzado en el sector del acero, que desde septiembre significó subidas salariales del 3,6 por ciento para los 85.000 trabajadores del acero en los estados federados de Renania del Norte, Westfalia, Bremen y Baja Sajonia. Un importante elemento a tener en cuenta.

La teoría convencional siempre presionó los salarios a la baja, e instó a producir en los lugares donde la mano de obra era más barata. Así fue como miles de fábricas se trasladaron a China o a los barcos factoría donde pagaban a los trabajadores la décima parte del sueldo existente en Europa o Estados Unidos. A esto se le llamó competitividad laboral. Dicha “competitividad” generó los enormes desequilibrios que hoy tenemos, con las mayores tasas de desempleo en 60 años. Volver a la normalidad tomará tiempo, pero por algo hay que comenzar.

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