Solo IU luchó contra tamaña vejación del desahucio, y aún está por ver que la admitan en la solución y no quieran apuntarse el tanto los dos dinosaurios solos. Igual que Obama debe su éxito al consejo de Bill Clinton para que presentara al rival Romney como representante de Wall Street, al PP y al PSOE, Rajoy y Rubalcaba, hay que catalogarlos de amigos y representantes de los bancos. Que veremos todavía si se atreven con ellos, no van a perder la sustanciosa tajada de lucrarse por dejar a la gente sin vivienda.
Si tuvieran un mínimo de dignidad deberían reunirse muchas veces dos horas para arreglar desmanes de injusticias. Todo se puede arreglar si quieren, ahora que además ya saben que, en toda la Unión Europea, solo en Letonia y Lituania hay más desigualdad social que en España. Y ninguno de los 27 países es comunista o acendrado socialista. Es cuestión de voluntad y sensibilidad.
En un país en el que dos millones de parados no perciben ayuda alguna, mientras ex presidentes de comunidades autónomas y consejeros territoriales se aseguran sustanciosas pensiones por vida.
Tristeza es que los 350 desahuciados diarios ven como los directivos de los bancos y cajas ejecutores amañan sus multimillonarias jubilaciones e indemnizaciones, tristeza es que sus sueldos medios sean de 160.000 euros anuales. Tristeza es que varios importantes consejeros de Bankia declaren en el juzgado que ellos no sabían nada de cuentas y firmaban lo que les decían, pero sus astronómicos sueldos bien que se los llevaron, y no los devuelven ni los encarcelan (esperemos que por ahora).
Tristeza es que a los enfermos les rebajen sus prestaciones y medicamentos mientras inversores sin escrúpulos se asocian para lucrarse, haciendo real que la enfermedad y la muerte tengan un precio, y sin que los dos dinosaurios dispongan de dos horas ni valor para encararse a farmacéuticas y empresas del negocio de la salud.
Tristeza es que el máximo representante de la multinacional católica, Rouco, ponga en solfa al Tribunal Constitucional y afirme que la familia ha quebrado, y que el opusino ministro del Interior, Fernández, ‘dicte’ su sentencia en contra del tribunal afirman que el matrimonio sigue siendo entre un hombre y una mujer.
Tristeza es el caos político de la oposición.
Tristeza es la caverna que es España. Debería ponerle letra Sabina.
Tristeza es el desánimo que los dos dinosaurios han conseguido inocular a los ciudadanos.
Tristeza es el temor de que la huelga del 14 sea un fracaso.
Tristezas son los suicidios habidos de gente económicamente abatida.
Tristeza es que la cifra de paro sea una anécdota mensual.
Tristeza es la derecha. Tristeza es la extinta izquierda.
Tristeza son los dos dinosaurios, que, si quisieran, harían que la tristeza desapareciese de la vida de los españoles. Pero no quieren. Son fatuos, ególatras, egoístas y representantes fieles del gran capital. Su negocio es que permanezca la tristeza.
Arturo González